Las nuevas grandes tendencias del sector inmobiliario residencial son el co-living y el co-housing. Se están extendiendo rápidamente entre los inversores, atrayendo el interés de las grandes empresas y agitando el mercado con la llegada de start-ups dedicadas. Detrás de estos dos términos hay una serie de factores socioculturales, tecnológicos y económicos. Las tendencias surgieron antes de la pandemia, y se aceleraron con ella.

Las soluciones de control de acceso son fundamentales para estos modelos de negocio, por lo que Sofia Locks dedica un esfuerzo especial al estudio y la comprensión de estos modelos. Un sistema moderno de gestión de control de acceso es obligatorio en los espacios de co-living y co-housing por tres razones principales:

  • Para ofrecer la combinación ideal de flexibilidad y seguridad que proporcione una interacción perfecta entre el espacio y los usuarios;
  • Para habilitar espacios comunes accesibles y manejables;
  • Para crear espacios flexibles independientemente de las calidades de los edificios, las puertas y los espacios: la solución de control de acceso debe adaptarse al espacio y al modelo de negocio, y no al revés.

Los orígenes del co-living y del smart living

Los impulsores de estos nuevos modelos de negocio inmobiliario pueden clasificarse en dos categorías principales: la innovación tecnológica y los cambios sociales. McKinsey publicó ya en junio de 2018 un estudio sobre el panorama europeo en el que se enumeran factores como la urbanización, la economía colaborativa, la movilidad y el Internet de las cosas (IoT). Ya en ese momento, por un lado, estaba claro que las ciudades se estaban volviendo cada vez más pobladas, las familias más pequeñas y la población más envejecida. Por otro lado, la tecnología había impulsado la economía colaborativa para la movilidad y los servicios personales, y el sector inmobiliario ya había entrado en acción, con los primeros actores innovadores. Mucho antes de la huida de las oficinas provocada por el Covid19, y de la búsqueda de nuevas soluciones para el trabajo y la vida cotidiana, se hablaba de social housing con espacios de coworking incorporados.

Co-living

En los últimos años, el concepto de co-living se ha vuelto cada vez más popular en todo el mundo, y representa una verdadera tendencia. Hoy en día, se ha convertido en un modelo de negocio maduro, y se ha establecido como un nuevo estándar en un mercado que evoluciona rápidamente.

El modelo de co-living combina el factor residencial con el de la hospitalidad, y se basa en compartir los espacios para vivir. Ha surgido como respuesta al aumento de los precios de los alquileres en toda Europa en los últimos años, y es especialmente popular entre los millennials (que buscan un espacio único para vivir y trabajar), las familias jóvenes y las personas mayores que buscan un entorno sociable.
En algunos aspectos, se trata de una reinterpretación de una vieja idea, rediseñada de acuerdo con los nuevos estándares, teniendo en cuenta nuevos valores, como una sociedad inclusiva, la cooperación y la colaboración, las redes sociales y un estilo de vida moderno.

Descargar: Coliving Report 2021

La innovación tecnológica y las consiguientes nuevas necesidades de la sociedad están llevando al mundo inmobiliario a introducir importantes innovaciones en los modelos de negocio. Entre ellos, en el sector residencial, el modelo de co-living se está imponiendo rápidamente.

La clave del éxito de este modelo de vivienda es la capacidad de combinar lo residencial con aspectos tradicionalmente propios del sector de la hostelería. Las personas pueden beneficiarse no sólo de los espacios privados y compartidos, sino también de los servicios que tienen a su disposición, como la lavandería, el gimnasio, los espacios al aire libre, el co-working y mucho más.
Además, en estos lugares, vuelve a cobrar protagonismo el servicio de valor añadido del conserje, ahora caracterizado por un personal cada vez más cualificado. La experiencia y la preparación hotelera son las características de una nueva recepción, que puede ofrecer tanto servicios de facility management, como servicios personales.

Por lo tanto, vivir en un entorno de co-living significa alquilar un único espacio privado y compartir espacios comunes con otros residentes, pero también experimentar las instalaciones y la tecnología incorporadas en esos espacios. La necesidad de soluciones tecnológicas surge del deseo de innovar en el sector inmobiliario y crear nuevas oportunidades. En la actualidad, las principales necesidades están relacionadas con la simplificación del acceso a los espacios compartidos y la habilitación de servicios relacionados.

Soluciones tecnológicas para el co-living

Las soluciones nativas de la nube están diseñadas para satisfacer estas necesidades. A través de aplicaciones dedicadas, los residentes pueden comprobar el estado de los espacios y recursos individuales, y beneficiarse del sistema de autoservicio para reservar ciertos recursos o permitir el acceso de terceros a determinadas áreas del complejo de viviendas, todo ello según reglas precisas que pueden ser gestionadas por los gestores en tiempo real. Por ejemplo, en presencia de un smart locker, los residentes y terceros autorizados pueden acceder a un espacio común y abrir el casillero con su cuenta para recoger un paquete en cualquier momento. El punto fuerte de estas nuevas tecnologías es que han convertido en «software» lo que hasta ayer era «hardware», lo que implica una reducción considerable de los costes. Estas soluciones tecnológicas son la clave de los nuevos modelos de negocio.

Coliving 2.0

Cuando se habla de co-living es fácil imaginar un alquiler a corto plazo, una solución que se adapta perfectamente a las estancias ocasionales, pero esta tendencia ha cambiado. El co-living 2.0, o co-living como se está conociendo, es una solución residencial a largo plazo, una opción de vivienda realmente inclusiva y accesible.
Estas soluciones ya están lo suficientemente maduras como para poder ofrecer una percepción real de hogar, acompañada de valores importantes como la sociabilidad, la modernidad y la flexibilidad.
La tecnología juega un papel clave en la creación y consolidación de estos entornos. La relación constante con la tecnología, el hábito de realizar cada vez más acciones con el smartphone, ha fomentado la demanda de modelos smart también en el ámbito residencial. Gracias a la tecnología dedicada, los nuevos inquilinos perciben la casa como un lugar adecuado para su vida moderna. Sobre todo, la gestión del tiempo con modelos y herramientas inteligentes aumenta la libertad de las personas, que pueden gestionar cada vez más aspectos de su vida a distancia, en movimiento y cuando lo prefieran.
Todos estos aspectos incrementan considerablemente el valor y la conveniencia de las nuevas soluciones de vivienda. El mercado inmobiliario está aprendiendo, impulsado por la demanda, a incluir servicios en sus ofertas.

El aspecto social del co-living

La sociabilidad es crucial en los entornos urbanos modernos, ya que las personas quieren crear una comunidad y compartir sus intereses y su vida cotidiana con los demás. Gracias a la tecnología, estos aspectos se potencian: las personas pueden organizar y compartir mejor sus vidas. Por ejemplo, a través de laaplicación Sofia Locks, las personas pueden crear eventos y comunicarlos con otros residentes.
La tecnología se convierte en la clave para abrazar un futuro más sostenible, compartido y que evoluciona rápidamente.

Co-housing

El co-housing es otra tendencia reciente en el mercado inmobiliario, que ha despegado en los últimos años. Este modelo de negocio se confunde a veces con el de co-living, aunque las diferencias son importantes.
El co-housing es un modelo basado en viviendas privadas agrupadas en torno a espacios compartidos, dedicadas exclusivamente a la vida residencial, y no también a la hostelería como el co-living. Vivir en una unidad de co-housing significa compartir exclusivamente espacios residenciales con personas que no pertenecen al mismo núcleo familiar, por ejemplo, estudiantes o trabajadores fuera de casa. Cada residente cuenta con los servicios tradicionales y una cocina privada, y tiene la posibilidad de compartir espacios como grandes zonas de comedor, lavandería y espacios recreativos, así como zonas exteriores como aparcamiento, jardines y patios.

La tendencia del co-housing se originó en Dinamarca en torno a los años 60, cuando un grupo de familias no lograba encontrar viviendas y barrios que se ajustaran a sus necesidades, por lo que crearon una comunidad según sus deseos. De este modo, podían combinar su vida privada y la compartida, y decidir hasta qué punto se comprometían con la comunidad. Hoy en día, este nuevo modelo de negocio está muy extendido, y se espera que crezca rápidamente en las próximas décadas, ya que las personas quieren vivir de forma más sostenible y en comunidad con sus vecinos. Lo que tienen en común estas nuevas tendencias, es decir, el co-housing y el co-living, es la importancia para las personas de la comunidad: todos estos modelos valoran el aspecto relacional. Esto crea un círculo virtuoso en el uso de los recursos, que permite ofrecer mejores servicios a precios más atractivos, y ofrece a las empresas nuevas oportunidades de ingresos y un retorno de la inversión más predecible.

Las principales diferencias entre el co-living y el co-housing

Aunque las dos tendencias pueden parecer muy similares, las diferencias son definitivamente significativas:

  • Espacio y diseño: los espacios de co-living se caracterizan por un gran número de espacios comunes relacionados no sólo con el aspecto residencial, sino también con el trabajo y el entretenimiento, mientras que el co-housing se centra principalmente en el ámbito residencial;
  • Conveniencia: los contratos de co-living ofrecen una mayor variedad de fórmulas y servicios que el co-housing;
  • Permanencia: el co-living está diseñado para periodos de estancia definidos (que pueden ir de unos meses a unos años), mientras que el co-housing tiene como objetivo proporcionar un alojamiento permanente;
  • Ubicación: los espacios de co-living suelen estar situados en el centro de la ciudad, mientras que los de co-housing suelen estar en zonas más periféricas;
  • Público: las unidades de co-living tienden a desarrollar comunidades muy específicas, como la de los millennials, mientras que el co-housing está más orientado a una amplia variedad de personas;
  • Edad: los espacios de co-living están orientados a los millennials, mientras que el co-housing se dirige más a las familias, a los grupos de personas que comparten estilos de vida similares y a las personas mayores que buscan entornos sociales activos.

Social housing

El Social Housing es otro modelo de negocio basado en compartir espacios y recursos. Lo que caracteriza a esta solución es que el alquiler puede ser ofrecido tanto por empresas privadas como por el Estado, y los precios no están regulados por el mercado, sino por la capacidad de oferta de los inquilinos interesados. Junto con el co-housing, este modelo sólo incluye el sector residencial, no la hostelería.

Este modelo se ha extendido debido a la crisis económica vivida en los últimos años en todo el mundo, para dar cabida a las necesidades de personas con un poder adquisitivo limitado, como estudiantes, parejas y familias jóvenes con hijos, o personas mayores con necesidades específicas. Las viviendas sociales están diseñadas para mejorar la vida de las personas y potenciar la cooperación entre los residentes, que comparten sus vidas y experiencias.

Las características especiales de este modelo, los volúmenes y los fines, hacen de las viviendas sociales una inversión especial. La tecnología desempeña un papel fundamental aquí en la escalabilidad de las soluciones y en la facilidad de acceso y gestión de las instalaciones.

Descarga la guía sobre co-living

El sector inmobiliario está experimentando una gran transformación; las necesidades cambiantes de los clientes, que se decantan cada vez más por las ofertas “as-a-service”, flexibles y “mobile-first”, combinadas con las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, han llevado a los operadores inmobiliarios a replantearse su forma de presentarse en el mercado.

Por qué invertir en co-living

En un periodo de inestabilidad y de difícil previsibilidad del rendimiento de las inversiones, el co-living es una opción atractiva para varios actores del mercado (así, el co-housing y el social housing, con sus respectivas diferencias).

  • Las grandes ciudades atraen cada vez a más personas, pero al mismo tiempo representan mercados inmobiliarios difíciles, que excluyen a las nuevas generaciones y su poder adquisitivo. El co-living permite dirigirse a grandes segmentos del mercado con una oferta adecuada y escalable.
  • El desarrollo tecnológico permite, por un lado,gestionar mejor los espacios y los recursos, reduciendo los costes y optimizando la operatividad, todo ello a favor de la inversión. Por otro lado, la posibilidad de ofrecer servicios y activar así nuevas líneas de ingresos.
  • La combinación de estos nuevos modelos de negocio y la tecnología dan lugar a modernos modelos de comercialización basados en comisiones periódicas, con una mayor previsibilidad del rendimiento y del futuro de las inversiones.